Los medios de información nos hemos encargado de hacer grande y vistoso la etapa previa de un juego, mal llamado clásico, para llegar con desencanto al término del partido y preguntar si esto era realmente lo que esperábamos.
No es clásico. No en el sentido estricto de la palabra ni tampoco en los hechos dentro de la cancha. No lo es Cruz Azul-América, considerado como el clásico joven. Ni el Chivas-América como el juego de gran rivalidad y mucho menos el Pumas-América. Mucha palabra, fotos y todo para terminar con un insípido empate a 1.
Sólo 20 minutos valieron la pena y al final del partido. No hubo más. Y sin embargo, el previo a este partido fue una verdadera tortura para televidentes y demás medios y todo para terminar así.
Derbi es el término correcto porque a los jugadores les importa poco el partido, y el partido es más importante para los seguidores que para los jugadores. Y mejor no hablemos de espectáculo porque el término hace que el Tuca Ferreti se ponga fúrico y dice que el futbol no es espectáculo y quien quiera uno, que vaya a ver a Juan Gabriel o Luis Miguel.
Y la pregunta de todos es ¿qué debemos pedir los aficionados cuando pagamos un boleto?
Nada. Fumarnos un partido dizque importante para terminar viendo como ambas escuadras piensan más en los puntos que en el futbol. De forma paralela, en Argentina jugaron Boca Juniors contra el Vélez de Lavolpe. Doy datos, el partido lo gana Boca 3 goles a 1. Durante la primera mitad, Boca se cansó de fallar. En la segunda mitad, Vélez fue el que falló. Pero lo más importante no fue eso, sino ver como dos escuadras tenían vocación por jugar futbol.
No sé si con gusto o no. Si esto sea espectáculo o no. Simple y sencillamente jugaron y lo hicieron con las ganas que hoy no le vimos al millonario Temo ni a la revelación Mosqueda. Ahora podemos saber porqué no ganamos el juego ante Argentina.
En fin, sigamos pendientes de esos partidos esperanzadores que venden más de lo que ofrecen. De esos mal llamados clásicos que sólo sirven para tener un pretexto con la familia y no salir de vacaciones o de casa para terminar igual de aburridos.
Sigamos con la esperanza de seguir viendo derbies y pensar porqué a alguien se le ocurrió llamarles clásicos.
Derbi: Encuentro, generalmente futbolístico, entre dos equipos cuyos SEGUIDORES mantienen permanente rivalidad.
lunes, 9 de abril de 2007
martes, 3 de abril de 2007
Poderoso caballero... Don Dinero
Esta frase acuñada al Marqués de Peña, sin lugar a dudas, es muy ad hoc con las circunstancias que vive el referente americanista Cuauhtémoc Blanco y su multipublicitado traspaso al equipo de soccer de Chicago Fire.
Que muchos mexicanos viven allá no cabe la menor duda. Que también el nivel de la liga norteamericana va a subir con el arribo de David Beckham y, por ahí se dice que el regreso de Zinedine Zidane, tampoco es cuestionable. Tampoco lo es que Cuauhtémoc Blanco se vaya a convertir en un jugador importante por allá ni que su estilo polémico vaya ser un importante atractivo más.
A sus 34 años, Cuauhtémoc ve próximo el retiro y es válido que lo haga con muchos billetes verdes en su bolsa. Aunque tampoco le va mal en el América, de hecho, es el jugador que más dinero gana en la institución. Hoy su entrenador, Luis Fernando Tena, ha dicho que dejará un boquete en el equipo y sus aficionados lo cual no es nada exagerado. El América juega de una forma con el Temo y sin él.
Tan sólo ayer con Querétaro fue el motor para que dos pases fueran anotación, uno de ellos al gigantón argentino Bilos, incógnita hasta hace dos fechas. Eso sin contar aquellos que fallaron sus otros compañeros, como el gringo Castro y Duilio Davino.
El Temo es el América futbolísticamente hablando. La institución a la que él ha dicho reiteradamente, es su amor. Y a la que deja la próxima temporada, después de cumplir su el torneo de apertura, la Libertadores y algunos partidos con la Selección Nacional, para emigrar a la aventura de Chicago y regresar a retirarse vestido de águila.
Dinero de por medio, alguna fuente cita 20 millones de dólares el traspaso y un millón por el contrato, Cuauhtémoc Blanco busca lo que todos los futbolistas buscan, fama y dinero. Él se lo ha ganado, independientemente de su mala fama con los retractores del América, incluyendo a Ricardo Antonio Lavolpe y aquel incidente en la época de Javier Aguirre con la Selección Nacional. O sus goles y festejos tan característicos como el del “perrito” y la “hamaca” ante el Atlas que dejan privado a más de un aficionado del equipo contrario a los de Coapa.
Ojalá haga lo que mejor sabe hacer: jugar futbol y meter goles, algunos de antología. Tendrá que manejar su restaurant a distancia y atender económicamente a sus ex mujeres e hijos. Pero sobre todo, tendrá a una afición en espera de su regreso, para el retiro o para el título, no importa, seguros estamos de los aficionados ahí estarán porque nos guste o no, el Temo es actualmente el América.
Que muchos mexicanos viven allá no cabe la menor duda. Que también el nivel de la liga norteamericana va a subir con el arribo de David Beckham y, por ahí se dice que el regreso de Zinedine Zidane, tampoco es cuestionable. Tampoco lo es que Cuauhtémoc Blanco se vaya a convertir en un jugador importante por allá ni que su estilo polémico vaya ser un importante atractivo más.
A sus 34 años, Cuauhtémoc ve próximo el retiro y es válido que lo haga con muchos billetes verdes en su bolsa. Aunque tampoco le va mal en el América, de hecho, es el jugador que más dinero gana en la institución. Hoy su entrenador, Luis Fernando Tena, ha dicho que dejará un boquete en el equipo y sus aficionados lo cual no es nada exagerado. El América juega de una forma con el Temo y sin él.
Tan sólo ayer con Querétaro fue el motor para que dos pases fueran anotación, uno de ellos al gigantón argentino Bilos, incógnita hasta hace dos fechas. Eso sin contar aquellos que fallaron sus otros compañeros, como el gringo Castro y Duilio Davino.
El Temo es el América futbolísticamente hablando. La institución a la que él ha dicho reiteradamente, es su amor. Y a la que deja la próxima temporada, después de cumplir su el torneo de apertura, la Libertadores y algunos partidos con la Selección Nacional, para emigrar a la aventura de Chicago y regresar a retirarse vestido de águila.
Dinero de por medio, alguna fuente cita 20 millones de dólares el traspaso y un millón por el contrato, Cuauhtémoc Blanco busca lo que todos los futbolistas buscan, fama y dinero. Él se lo ha ganado, independientemente de su mala fama con los retractores del América, incluyendo a Ricardo Antonio Lavolpe y aquel incidente en la época de Javier Aguirre con la Selección Nacional. O sus goles y festejos tan característicos como el del “perrito” y la “hamaca” ante el Atlas que dejan privado a más de un aficionado del equipo contrario a los de Coapa.
Ojalá haga lo que mejor sabe hacer: jugar futbol y meter goles, algunos de antología. Tendrá que manejar su restaurant a distancia y atender económicamente a sus ex mujeres e hijos. Pero sobre todo, tendrá a una afición en espera de su regreso, para el retiro o para el título, no importa, seguros estamos de los aficionados ahí estarán porque nos guste o no, el Temo es actualmente el América.
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