
DISTRITO FEDERAL, Mex (SPNET).- El último partido de la Selección Nacional dejó un grato sabor de boca a todos los mexicanos; remontar una ventaja y ganar con autoridad y eficacia, sobre todo cuando la legión chiva hizo su aparición, es algo que no solo ilusiona a los aficionados, sino que motiva para incrementar la pasión que el binomio Hugo Sánchez-Tricolor ha generado en los últimos días.
Tampoco es un secreto el gran motivador que tiene tricolor en su entrenador, considerado por muchos y me incluyo yo como el mejor jugador de la historia en el futbol nacional, controvertido, polémico y ahora, defensor de los derechos humanos de los jugadores, incluyendo al misterio de Nery Castillo, de quien todos sabemos, pero no conocemos en lo futbolístico.
Es cierto, hoy el Tri juega como lo hizo el “macho” en sus tiempos: Temple, garra y corazón. El pentapichichi era un maromero en el área de juego, gran rematador y sorpresivo rematador. Hugo hizo goles con todo, incluyendo uno con la parte final de la espalda, que le dio el número final para conseguir el tan cotizado Botín de Oro. Y tuvo también un gran equipo: Michel, Butragueño, Schuster, Valdano, Hierro; todos ellos históricos en su etapa en el Real Madrid y en sus respectivas selecciones.
Y a todos los mexicanos que hemos visto los fracasos de nuestra selección, incluyendo la deplorable actuación del Tri en Argentina, donde incluso Túnez nos ganó, hoy, al ver estos juegos decimos que hay garra y corazón. Hugo dijo que México tendría que buscar su propio estilo de juego, uno que definiera y aglutinara el sentir y la idiosincrasia de los mexicanos. Y al parecer lo empieza a lograr.
Salvo un pequeño detalle. No todos los equipos son Ecuador. Y lo digo con todo respeto para la selección sudamericana que, si bien, hizo un buen partido, lejos está de los verdaderos “miedos” de México, como Estados Unidos, Alemania y Argentina recientemente. A Brasil, el Tri le tiene tomada la medida.
Cómo nos hubiera gustado ver así a México en Corea-Japón cuando no supo descifrar el gol en contra de los norteamericanos y que, a la postre, resultó ser la eliminación de la justa. O el tiempo extra en Argentina en el recién terminado Mundial de Alemania.
Hoy se habla en todo México de garra y corazón. En el fondo, tampoco lo es. México hizo un infumable primer tiempo errando pases y fallando en la cobertura, sobre todo Rafael Márquez, en el gol de Tenorio en el minuto 43. Confundidos Palencia y Borguetti, no encontraron la fórmula para abrir el ostión ecuatoriano.
Y en el segundo tiempo, bastó otro gol de los sudamericanos para que la legión chiva ingresara y remontara la desventaja. Bofo, Omar Bravo y Medina ingresaron para darle proyección y desborde al conjunto mexicano.
Y después, tres goles que hicieron que los aficionados cayéramos en la ilusión de ser una selección de nivel que remonta, situación que, insisto, nos hubiera gustado ver en otros momentos.
También se habla de la legión defensiva que es europea con Márquez, Salcido y Osorio. El “macho” empieza a hacer surgir entre los jugadores su mística de ganador. Y en esto, sólo deseamos, de verdad, que le alcance para las competencias de verdad. Por ejemplo, la Copa de Oro. Que así sea…
Tampoco es un secreto el gran motivador que tiene tricolor en su entrenador, considerado por muchos y me incluyo yo como el mejor jugador de la historia en el futbol nacional, controvertido, polémico y ahora, defensor de los derechos humanos de los jugadores, incluyendo al misterio de Nery Castillo, de quien todos sabemos, pero no conocemos en lo futbolístico.
Es cierto, hoy el Tri juega como lo hizo el “macho” en sus tiempos: Temple, garra y corazón. El pentapichichi era un maromero en el área de juego, gran rematador y sorpresivo rematador. Hugo hizo goles con todo, incluyendo uno con la parte final de la espalda, que le dio el número final para conseguir el tan cotizado Botín de Oro. Y tuvo también un gran equipo: Michel, Butragueño, Schuster, Valdano, Hierro; todos ellos históricos en su etapa en el Real Madrid y en sus respectivas selecciones.
Y a todos los mexicanos que hemos visto los fracasos de nuestra selección, incluyendo la deplorable actuación del Tri en Argentina, donde incluso Túnez nos ganó, hoy, al ver estos juegos decimos que hay garra y corazón. Hugo dijo que México tendría que buscar su propio estilo de juego, uno que definiera y aglutinara el sentir y la idiosincrasia de los mexicanos. Y al parecer lo empieza a lograr.
Salvo un pequeño detalle. No todos los equipos son Ecuador. Y lo digo con todo respeto para la selección sudamericana que, si bien, hizo un buen partido, lejos está de los verdaderos “miedos” de México, como Estados Unidos, Alemania y Argentina recientemente. A Brasil, el Tri le tiene tomada la medida.
Cómo nos hubiera gustado ver así a México en Corea-Japón cuando no supo descifrar el gol en contra de los norteamericanos y que, a la postre, resultó ser la eliminación de la justa. O el tiempo extra en Argentina en el recién terminado Mundial de Alemania.
Hoy se habla en todo México de garra y corazón. En el fondo, tampoco lo es. México hizo un infumable primer tiempo errando pases y fallando en la cobertura, sobre todo Rafael Márquez, en el gol de Tenorio en el minuto 43. Confundidos Palencia y Borguetti, no encontraron la fórmula para abrir el ostión ecuatoriano.
Y en el segundo tiempo, bastó otro gol de los sudamericanos para que la legión chiva ingresara y remontara la desventaja. Bofo, Omar Bravo y Medina ingresaron para darle proyección y desborde al conjunto mexicano.
Y después, tres goles que hicieron que los aficionados cayéramos en la ilusión de ser una selección de nivel que remonta, situación que, insisto, nos hubiera gustado ver en otros momentos.
También se habla de la legión defensiva que es europea con Márquez, Salcido y Osorio. El “macho” empieza a hacer surgir entre los jugadores su mística de ganador. Y en esto, sólo deseamos, de verdad, que le alcance para las competencias de verdad. Por ejemplo, la Copa de Oro. Que así sea…
Foto EFE
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